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Cómo expresar la rabia contenida sin lastimar a los demás

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A veces basta una pregunta sencilla para que alguien responda con una dureza que sorprende a todos, incluida la persona que habló. Un compañero pide una aclaración y recibe un reproche desproporcionado. Después llega la culpa. Quizá no lo era por aquella pregunta. Pero el malestar que apareció tenía una historia más larga. Comprender esa diferencia no justifica herir a nadie; puede ayudar a responder de otro modo la próxima vez. La rabia suele avisarnos de que percibimos una amenaza, un límite traspasado, una injusticia o algo importante que no fue atendido. Sentir enojo no prueba por sí solo que el otro actuó mal. Tampoco significa que exista necesariamente una herida infantil. A veces hay cansancio, frustración acumulada, presiones presentes o una conversación difícil que pospusimos demasiadas veces. Callar una emoción no es lo mismo que regularla Callar puede ser una elección sensata. En medio de una reunión tensa, conviene posponer una respuesta hasta que podamos hablar con clarida...