El Oso Polar en el Jardín: Relato reflexivo sobre nieve, límites y claridad
Cayó nieve. Mucha. De esa que vuelve el patio irreconocible. De esa que hace que el barrio suene distinto, como si alguien hubiera puesto una manta gigante sobre todo. Vera se quedó quieta frente a la ventana, con el pulso de quien todavía no cree lo que ve. Los árboles, rendidos. La baranda del porche, engordada de blanco. El camino, borrado. Y, sin embargo, lo más raro no era el paisaje. Lo más raro era lo que le pasó por dentro: una incomodidad suave, casi una cosquilla en el pecho, como si el día le estuviera pidiendo otra forma de vivirlo. No lo dijo en voz alta. No hacía falta. Un paisaje blanco y una pregunta incómoda En la mesa había un celular boca abajo. Así lo dejaba cuando no quería oír a nadie, aunque la verdad era otra: no quería oírse a sí misma. Le ardía una conversación sin resolver desde la noche anterior. Nada dramático. Nada “grave”. Ese tipo de roces que se dejan pasar y, por eso mismo, van juntando polvo. En la pantalla (cuando por fin la volteó) brillaba el...