Cómo decir lo que sientes antes de que el silencio decida por ti
A veces una frase pendiente empieza a cruzar la puerta Sariel encontró una carta que nunca envió. No era una carta cualquiera. Tenía una palabra al frente: Papá . Dentro estaban las frases que no se atrevió a decir, esas que uno guarda “para luego” porque cree que habrá tiempo, mejor momento, mejor tono, mejor oportunidad. También estaba su padre, aunque no estuviera físicamente allí. Estaba en sus preguntas secas. En su manera de revisar puertas, carros y cerraduras. En esa forma torpe de amar que muchas familias conocen: se cuida mucho, se habla poco. Y aquí está el asunto: a veces sufrimos no porque no nos amen, sino porque no sabemos leer cómo nos aman. Pero también sufrimos porque quien nos ama no aprende a decirlo de una forma que podamos recibir. Cuando amar no basta si no se sabe comunicar En muchas familias hay una confusión silenciosa: creer que el amor se demuestra solo cumpliendo responsabilidades. Pagar cuentas, trabajar duro, preparar comida, resolver problemas, estar...