Cómo dejar de compararte con otra vida
Hay un momento en el relato de Zhaenor que muchos reconocemos, aunque nunca hayamos usado esas palabras. Él ve a un antiguo compañero que sí siguió la carrera que ambos soñaban, y de pronto su vida actual pierde brillo. No porque sea mala. No porque esté vacía. Sino porque aparece una pregunta incómoda: “¿y si mi vida verdadera estaba en otro camino?” Esa pregunta también aparece en relaciones, familias y decisiones personales. “¿Y si me hubiera casado con otra persona?” “¿Y si hubiera estudiado otra cosa?” “¿Y si hubiera aceptado aquel trabajo?” “¿Y si hubiera hablado antes?” La mente abre una ventana y, al otro lado, coloca una versión de nosotros más segura, más feliz, más completa. El problema es que esa versión no paga cuentas, no se enferma, no discute, no se equivoca, no tiene lunes difíciles. Es una comparación injusta desde el inicio. Cuando la imaginación se vuelve juez Comparar tu vida real con una vida imaginaria desgasta porque la vida real siempre llega con detalles ...