
Para el peregrino, su búsqueda consistía de una espada. En este camino, el personaje tuvo que enfrentar sus propios temores, sus demonios como él los llamaba, y al peor de los enemigos: él mismo.
Al final del camino el peregrino reconoce que lo que buscaba ya lo llevaba consigo.
Muchas veces buscamos algo en la vida y no lo encontramos porque estamos más centrados en el objeto de nuestra búsqueda que en la utilidad de lo que buscamos.
Cuando aprendamos a darle un servicio a todo lo que anhelamos lo encontraremos más rápido en el camino de la vida.
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