martes, 21 de noviembre de 2017

El Comprador de Gratitud

Para aquellos que pueden aprender a practicar la Gratitud en el Camino al Cambio, les narró el Coach el siguiente cuento:


Hace mucho tiempo, en un lejano reino de China, vivía un ministro llamado Mong. Un día se presentó en su palacio un joven muchacho que buscaba trabajo.

- ¿Qué sabes hacer? –le preguntó el ministro.

-Nada, señor –respondió el joven-. Pero aprenderé lo que sea necesario. Soy honrado y os serviré con lealtad.

A Mong le gustó la seguridad del joven y decidió contratarlo. Ordenó que le dieran una habitación, ropas adecuadas, suficiente comida y un pequeño sueldo.

Tiempo después, llegaron a palacio noticias sobre la lejana aldea de Sue. Los vecinos llevaban años sin pagar sus impuestos y la deuda contraída sumaba una importante cantidad. Además, tres enviados del ministro habían tenido que huir porque los habitantes de la aldea amenazaban con matarlos.

– ¿Por qué no dejáis que vaya yo a la aldea? – le rogó el joven sirviente al ministro.

– Es una misión muy peligrosa –respondió Mong. ¿Sabes que arriesgas tu vida?

– Si, señor. Pero ya es hora de que yo corresponda a vuestra generosidad.

El ministro Mong accedió a los ruegos del joven y ordenó que prepararan todo lo necesario. Antes de irse, el muchacho se presentó ante el ministro y le preguntó:

– ¿Queréis que os traiga algo de aquel lejano lugar?

– No necesito nada. Pero, si quieres, antes de partir, mira en el palacio si me falta algo y tráemelo.

El joven dio una vuelta por el palacio para ver qué le faltaba al ministro y luego partió hacia la aldea. Cuando llegó allí, los vecinos le recibieron con cara de pocos amigos.

El joven habló con los vecinos, examinó sus deudas y después dijo:

-Mi señor ha decidido perdonaros lo que debéis. Estáis libres de cargas.

- ¡Que la fortuna acompañe a nuestro dadivoso señor! –exclamaron los vecinos.

Cuando días después el joven regresó a palacio, el ministro le mandó llamar y le preguntó si había cobrado las deudas.

-Pues… veréis, señor –contestó el joven-. Después de mirar en el palacio comprendí que erais un hombre inmensamente rico, pero que había una cosa que no teníais: el cariño y el agradecimiento de la gente. Por eso decidí perdonar las deudas y traeros a cambio este regalo: la gratitud de todo un pueblo.

El ministro Mong no supo qué decir. Desde luego, aquel muchacho tenía toda la razón, aunque por su culpa había perdido una importante suma de dinero. Ante el asombro de todos, Mong decidió perdonar al joven sirviente y olvidar lo ocurrido.

Pasados los años, una terrible invasión obligó a Mong a abandonar su palacio y a huir.

-No os preocupéis, señor –dijo el joven sirviente-. Iremos a un lugar en el que seremos bien recibidos.

Y el muchacho llevó a Mong a la aldea de Sue. Cuando llegaron allí, los vecinos lo recibieron entre aclamaciones.

-No hemos olvidado lo que hiciste por nosotros –dijeron los vecinos-.

¡Te debemos gratitud eterna, señor Mong!

Y así fue como Mong pudo pasar el resto de sus días en aquella pequeña aldea, gracias al regalo que años atrás le había hecho su joven sirviente: el cariño y la gratitud de todo un pueblo.

Del Cuento al Cambio©
  • ¿Qué reflexión o idea le provoca este cuento?
  • ¿Qué aplicación le ve para su vida personal, familiar, laboral, etc.?
  • ¿Cómo puede aplicar lo aprendido en este cuento?
  • ¿Cómo se parece este cuento a lo que vive usted cotidianamente?
  • ¿Con cuál personaje o elemento del cuento se identifica usted más y por qué?
  • ¿Cómo se ve o se trata usted, a la vida o a los demás desde este personaje o elemento del cuento?
  • ¿Cuáles áreas de su vida personal, de pareja o familiar podrían beneficiarse si incluye en ellas la gratitud?
  • Además de la gratitud, qué otras fortalezas de carácter puede utilizar para cambiar la actitud de otros hacia usted?

Convierta la Gratitud en una meta y utilice el Generador de Preguntas Potenciadoras para avanzar hacia esa meta.

Ahora que ha dado el primer paso en el Camino al Cambio©, el siguiente paso es ir del Cuento al Coaching ©, --à ¿se atreve?

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Hasta la próxima entrega,


Coach Alexander Madrigal

miércoles, 15 de noviembre de 2017

El Coleccionista de Insultos



Para aquellos que pueden aprender a usar el Autocontrol en el Camino al Cambio, les narró el Coach el siguiente cuento:

  
Cerca de Tokio vivía un gran samurai, ya anciano, que se dedicaba a enseñar el budismo zen a los jóvenes. A pesar de su edad, corría la leyenda de que era capaz de vencer a cualquier adversario. Cierto día un guerrero conocido por su total falta de escrúpulos pasó por la casa del viejo. Era famoso por utilizar la técnica de la provocación: esperaba que el adversario hiciera su primer movimiento y, gracias a su inteligencia privilegiada para captar los errores, contraatacaba con velocidad fulminante. El joven e impaciente guerrero jamás había perdido una batalla. Conociendo la reputación del viejo samurai, estaba allí para derrotarlo y aumentar aún más su fama.

Los estudiantes de zen que se encontraban presentes se manifestaron contra la idea, pero el anciano aceptó el desafío. Entonces fueron todos a la plaza de la ciudad, donde el joven empezó a provocar al viejo. Arrojó algunas piedras en su dirección, lo escupió en la cara y le gritó todos los insultos conocidos, ofendiendo incluso a sus ancestros. Durante varias horas hizo todo lo posible para sacarlo de sus casillas, pero el viejo permaneció impasible. Al final de la tarde, ya exhausto y humillado, el joven guerrero se retiró de la plaza.

Decepcionados por el hecho de que su maestro aceptara tantos insultos y provocaciones, los alumnos le preguntaron:
—¿Cómo ha podido soportar tanta indignidad? ¿Por qué no usó su espada, aun sabiendo que podría perder la lucha, en vez de mostrarse como un cobarde ante todos nosotros?

El viejo samurai repuso:
—Si alguien se acerca a ti con un regalo y no lo aceptas, ¿a quién le pertenece el regalo?
—Por supuesto, a quien intentó entregarlo —respondió uno de los discípulos.
—Pues lo mismo vale para la envidia, la rabia y los insultos —añadió el maestro—. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los cargaba consigo.

Del Cuento al Cambio©
  • ¿Cuáles son algunos de los “regalos” no solicitados que otras personas han querido darle?
  • ¿Cómo reacciona usted a las críticas, insultos, o toxicidad en las palabras o acciones de otros?
  • ¿Cómo puede cambiar las emociones negativas en positivas?
  • ¿Cuáles áreas de su vida personal, de pareja o familiar podrían beneficiarse si incluye en ellas el Autocontrol?
  • ¿Además del Autocontrol, qué otras fortalezas de carácter puede utilizar para rechazar los “regalos” no solicitados de otros?


Convierta el desarrollo o uso del Autocontrol en una meta y utilice el Generador de Preguntas Potenciadoras para avanzar hacia esa meta.

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Hasta la próxima entrega,

Coach Alexander Madrigal

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Vacíate para Llenarte



Para aquellos que pueden aprender a usar la humildad en el Camino al Cambio, les narró el Coach el siguiente cuento:


Un profesor de una prestigiosa universidad, muy respetado y temido por sus alumnos debido a su gran dominio de los más diversos temas y su carácter autoritario, viajó una vez a Japón a entrevistarse con un famoso sabio que vivía retirado en una modesta casa de campo, dedicado al estudio y la escritura.

El profesor en cuestión, estaba acostumbrado a tener la última palabra en todo y desechaba frecuentemente las opiniones de los demás, a quienes intimidaba con su inmensa erudición, su petulancia y su arrogancia.

En cuanto llegó a la casa del sabio, el profesor empezó a hablar del tema que iba a ser tratado en la visita. Hablaba sin parar, citando frases de famosos personajes a cada momento, refiriéndose a los innumerables libros que había leído y a las muchas conferencias que había dictado acerca de ese y otros tantos temas.

El sabio aprovecho una pausa en el monologo del profesor para preguntarle si le apetecía una taza de té este le dijo que si y continuó su perorata.

Mientras el profesor hablaba, el sabio se dedicó a llenarle su taza.

Comenzó echando el té poco a poco, primero hasta la mitad y luego hasta el borde de la taza, Pero al llegar allí no se detuvo, sino que siguió echando té y más té, con toda la naturalidad del mundo, hasta que el líquido desbordó también el plato, y, comenzó a manchar el mantel, todo esto lo hacía sonriendo y escuchando al profesor, como si no pasara nada.

El profesor no se dio cuenta al principio, pues estaba demasiado entretenido escuchándose hablar a si mismo, pero en cuanto se percató, después de un buen rato, quedó estupefacto.

-LA TAZA ESTA LLENA!!!..YA NO LE CABE MAS!!- gritó

-Lo mismo te pasa a ti- le dijo el sabio, con tranquilidad.

-Tú también estas lleno de toda tu erudición, de todos los autores que citas, de todos los libros que has leído, de tus propias opiniones y tus ideas acerca de todo... ¿Cómo vas a poder escucharme o aprender algo de lo que yo puedo enseñarte, si antes no vacías la taza?... 

Impresionado por esta lección que le acababa de dar este hombre, el profesor se propuso tener en cuenta, a partir de ese momento, la sabiduría de sus contemporáneos.

Del Cuento al Cambio©
  • ¿Qué creencias limitantes tiene en relación a la palabra “humildad”? Note frases como “me temo que…”, “yo siempre…”, “yo nunca…”, “yo debería…”, “los demás deberían…”, “la vida debería…”, etc.
  • ¿Son creencias recibidas de otras personas o son propias? ¿Cómo llegaron a usted?
  • ¿Con qué frecuencia se encuentra repitiendo estas creencias o pensamientos?  
  • ¿Cómo le han estancado estas creencias en su vida personal, familiar o de pareja?
  • ¿Qué le han costado esas creencias?
  • ¿Con qué otras creencias más positivas, u opuestas a las que le limitan, puede reemplazar las que ahora tiene?
  • ¿Cuáles áreas de su vida personal, de pareja o familiar podrían beneficiarse si incluye en ellas la humildad?
  • ¿Además de la humildad, qué otras fortalezas de carácter puede utilizar para “vaciar la taza” y abrir espacio para nuevas opciones?
Para otras preguntas aleatorias le sugiero mi generador de preguntas potenciadoras en http://preguntaspotenciadoras.blogspot.com/

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Hasta la próxima entrega,

Coach Alexander Madrigal